martes, 27 de diciembre de 2011

Abstinencia


Prometo que podría quererte para toda la vida. Pero no para siempre.

Hay cosas que como siempre seguiran superándome; como los ojos con los que me escuchas; las manos con las que me miras y el poder leerte los labios cuando no me dices nada. Sé que siempre seguirás igual, me da igual.

Olfatearás mi ausencia de colonia cuando pases por mi lado, y estoy casi seguro de que me mirarás de reojo. No dirás nada, aunque luego por la noche te decidas a dirigirme la palabra; con la mirada, claro. Aunque para claro, no había nada para nosotros. Siempre íbamos y veníamos de un lado a otro.

A veces me soplabas el oído, y yo te contestaba; pero sin hacer nada. Nos pedíamos caricias a distancia; y cuando te enfadabas, te daba por barrer la casa entera. Hacíamos cosas que solo se pueden hacer en las canciones, y veíamos películas que sólo podíamos protagonizar nosotros.

A mi tambien me lo parecía. El agua de esa piscina esta jodidamente helada. Pero nos daba igual, y nos metíamos muchas veces; aunque sólo hasta los tobillos. Me acuerdo que nos encerrábamos por fuera; y luego no podíamos salir, de entre nosotros.

Tocábamos canciones de luces negras (a escondidas), y bebíamos, y fumábamos, y limpiábamos, y discutíamos, y queríamos, y volvíamos a lo mismo, y tocábamos, y respirábamos, pero nunca hablábamos.

Y no nos despedíamos.

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