martes, 24 de enero de 2012

Cruce de vías férreas (o sabios los que los dejan creer que "ganan").


Hay muchos tipos de excusas, pero algunas colocan más que otras.

Un día una chica se enamoró de un chico; pero había mucho tráfico, y se acabó enamorando de esperarle. Todo tenía sentido, hasta que él aparecía. Para ella sólo se limitaba a regalarle el sueño por las noches, mientras echaba de menos echarlo de menos.

Cuando él se iba, ella ganaba; decía. Cuando en realidad lo que pasaba es que él la estaba dejando ganar. Le estaba regalando el amor en puñados cada vez que daba un portazo, o que le hacía esperar en la cama; entre el teléfono, un paquete de tabaco demasiado pequeño y la puerta de entrada. Y claro, eso a él le estaba dando beneficios. O eso pensaba.

Vivir de las ganas no es una buena forma de vivir. En realidad, él se creía un genio. Todo seguía el camino correcto; pero como cualquier otra droga, dosis a dosis ella quería más. Hasta que no le quedó más remedio que esperarlo para siempre.

*****

Todavía no he aprendido a perder. Y espero no hacerlo nunca; porque los reencuentros son demasiado buenos. Incluso cuando luchan con los descontentos, que ellos sí que pierden; que ellos tampoco saben. El balance es claramente positivo.

No es difícil confundir que creas que has ganado, con haber perdido. Lo que sí que está seguro es que es imposible que uno gane y otro pierda. Después de un momento, el éxito y el fracaso se tensan, hasta que uno de los dos se rompe; y le deja el camino libre al otro. Para todos. Para dos, o puede que para más.

(Para él, para ella; y para el resto, espera).

Para F. Quien hace que me crea que gano, cuando en realidad es siempre un "ganamos".

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