miércoles, 28 de noviembre de 2012

Acción. Por obligación.

Y claro, a ninguno de los dos les gustaba estar tan solo. Y claro, no vieron lo que se les venía encima cuando decidieron cruzar los dedos en los del otro y esperar el desastre; en vez de cruzarlos con los suyos propios y esperar la suerte.

Y claro, como estaban de espaldas a la tormenta ella tenía todo el tiempo del mundo para dejar que él se perdiese en su sonrisa. Y claro, la lluvia por la espalda le acabó mojando más de la cuenta y ella simplemente dejó que naufragara en su saliva, para protegerle de la lluvia.

Y claro, la lluvia no acabó por ponerle el agua al cuello, pero ella acabó por ponerle la saliva de corbata, los sueños de nudo y los nudos corredizos. Y claro, como nudos se corrieron. Y ella sonrió cuando limpiaba los pinceles y él lloró cuando guardaba los óleos.

Y claro, de llorar acabó borrando el cuadro, y en un "joder" por lo bajo vió como el agua de la lluvia, de las lágrimas y de la ducha detrás de la cortina de humo para ella eran la misma.

1 comentario:

  1. habra que obligarte mas a menudo a que vengas a cocinar por aqui, gracias por el descubrimiento de este garito.

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